Cerca de 3.000 niños han muerto en La Guajira en seis años
César Arismendy, director de Planeación del departamento, indica que la mayor parte de los menores fallecidos pertenecen a comunidades indígenas.
El director de Planeación de La Guajira, César Arismendy, prendió las alarmas en el departamento tras haber instaurado una tutela que busca que el Estado proteja a la niñez de La Guajira: conforme al funcionario, en seis años cerca de 3.000 niños han muerto en el departamento.
De acuerdo con Arismendy, entre 2008 y 2013 han muerto 2.969 niños menores de cinco años en La Guajira, quienes en su mayoría, pertenecían a comunidades indígenas como las wayuu, wiwa, kogui, arhuaco y kankuamo.
Con la acción de tutela, el funcionario le solicita al Estado garantizar la vida y la salud de los niños del departamento, de cara a solucionar el drama humanitario que vive el departamento. Según Arismendy, las muertes se habrían podido evitar si el Estado optimizará los servicios de salud de La Guajira.
Anteriormente, el director de Planeación había instaurado una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación por la muerte de 278 niños a causa de desnutrición, por lo que pidió una investigación para establecer la responsabilidad del Estado por el fallecimiento de los menores.
Al llamado del funcionario se sumó el diario El Heraldo, que a través de un editorial pidió que el Estado garantice condiciones de vida digna para las comunidades de La Guajira.
Son tales las carencias nutricionales de los habitantes de la región, que los adultos también muestran signos de desnutrición crónica.
Según cifras del DANE, entre el 2008 y el 2013, en La Guajira murieron 4.151 niños: 278 por falta de comida, 2.671 por enfermedades que pudieron haberse tratado y 1.202 que no alcanzaron a nacer. Eso quiere decir que en los últimos seis años, en promedio, mueren dos niños al día por abandono. Solo en el Hospital Nuestra Señora de los Remedios, de Riohacha, 14 niños murieron por las consecuencias propias de la falta de alimento entre enero y abril de este año.
El año pasado, 23 menores murieron a raíz de la deshidratación y la malnutrición, mientras que durante el primer semestre del 2014, se reportaron 15 casos. Las cifras, sin embargo, pueden ser mayores, ya que la Superintendencia de Salud estima un subregistro debido a que las comunidades prefieren enterrar a los niños cerca de sus terrenos.
Esta situación se ve favorecida por la pobre red hospitalaria. La Guajira solo cuenta con centros médicos de primer y segundo nivel de atención, es decir, que prestan servicios de medicina general y algunas especialidades básicas. Además, cerca de las rancherías no hay puntos de salud para atender a las comunidades indígenas que tienen acceso limitado a las cabeceras urbanas.
Pero si las comunidades sufren los efectos del inclemente verano, los animales no se salvan. En los últimos tres meses, 7.000 cabezas de ganado han muerto en todo el departamento, según reportes de la Defensoría.
Según cifras del DANE, entre el 2008 y el 2013, en La Guajira murieron 4.151 niños: 278 por falta de comida, 2.671 por enfermedades que pudieron haberse tratado y 1.202 que no alcanzaron a nacer. Eso quiere decir que en los últimos seis años, en promedio, mueren dos niños al día por abandono. Solo en el Hospital Nuestra Señora de los Remedios, de Riohacha, 14 niños murieron por las consecuencias propias de la falta de alimento entre enero y abril de este año.
El año pasado, 23 menores murieron a raíz de la deshidratación y la malnutrición, mientras que durante el primer semestre del 2014, se reportaron 15 casos. Las cifras, sin embargo, pueden ser mayores, ya que la Superintendencia de Salud estima un subregistro debido a que las comunidades prefieren enterrar a los niños cerca de sus terrenos.
Esta situación se ve favorecida por la pobre red hospitalaria. La Guajira solo cuenta con centros médicos de primer y segundo nivel de atención, es decir, que prestan servicios de medicina general y algunas especialidades básicas. Además, cerca de las rancherías no hay puntos de salud para atender a las comunidades indígenas que tienen acceso limitado a las cabeceras urbanas.
Pero si las comunidades sufren los efectos del inclemente verano, los animales no se salvan. En los últimos tres meses, 7.000 cabezas de ganado han muerto en todo el departamento, según reportes de la Defensoría.
